El 16.12.2014 unos veinte trofeos robados a Red Bull Racing fueron hallados dañados en un lago de Berkshire tras el asalto a la fábrica.
El hallazgo aportó cierto alivio después de un incidente que había alterado el trabajo invernal del equipo. El asalto contra la base de Milton Keynes a inicios de mes destrozó vitrinas y se llevó más de sesenta trofeos, afectando la imagen pública y el ambiente interno de una estructura acostumbrada al control. La recuperación parcial, aunque con daños evidentes, proporcionó a los investigadores pistas sobre la ruta de escape y la prisa en deshacerse del botín.
El estado de los trofeos subrayó su escaso valor material. Muchos eran réplicas o tenían poco atractivo comercial, algo que ya había generado dudas sobre el motivo del robo. Para Red Bull, sin embargo, su retorno tenía una carga simbólica. Representaban campeonatos logrados en etapas marcadas por cambios aerodinámicos, el uso de gases de escape y la evolución de los neumáticos. Eran parte de la memoria técnica que había definido la ascensión del equipo.
Aunque el suceso no afectó directamente al trabajo de ingeniería, sí interrumpió la planificación invernal en un momento crítico para la correlación y el diseño del coche de 2015. Con los trofeos parcialmente recuperados, el equipo pudo retomar cierta normalidad y volver a concentrarse en el desarrollo. La investigación siguió abierta, pero el hallazgo ayudó a estabilizar a una escudería decidida a recuperar impulso competitivo.
