Alejandro de Tomaso disputó su primer Gran Premio de Fórmula 1 puntuable para el Mundial el 13 de enero de 1957 en Argentina. Fue un primer paso en una trayectoria que después también dejó huella como constructor.
Alejandro de Tomaso debutó en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 el 13 de enero de 1957 en el Gran Premio de Argentina, disputado en Buenos Aires. Al volante de un Ferrari inscrito por Scuderia Centro Sud, salió desde la parte trasera de la parrilla y terminó noveno en una carrera condicionada por el calor, el desgaste y varios problemas mecánicos.
Aquel estreno no dio paso a una larga carrera en Grandes Premios. De Tomaso solo sumó otra salida en el Mundial, de modo que su balance como piloto de Fórmula 1 quedó limitado. Aun así, la fecha tiene valor histórico porque señala su entrada en el máximo nivel de los monoplazas internacionales.
La importancia real de ese momento se entendió mejor con los años. Después de competir, de Tomaso se orientó hacia la construcción de coches y en 1959 fundó De Tomaso. Su apellido acabaría ligado a una marca con personalidad propia, asociada a deportivos, ambición técnica y una relación clara con el automovilismo.
Por eso, su debut mundialista de 1957 es más que una nota menor en las estadísticas. Fue el primer capítulo de una relación con la Fórmula 1 que más tarde se transformó en un legado automovilístico más amplio. Antes de que De Tomaso fuera una marca conocida, Alejandro de Tomaso apareció en la parrilla del Mundial como piloto en su país.
