El 5 de diciembre de 2016 se confirmó que el Gran Premio de Francia regresará al calendario de F1 en 2018 en el Circuit Paul Ricard tras diez años de ausencia.
La confirmación del 5 de diciembre de 2016 puso fin a una década sin la presencia de Francia en la Fórmula 1. El Circuit Paul Ricard, ausente del campeonato desde los años noventa, había sido modernizado para cumplir los estándares actuales de seguridad y configuración. Su elección reflejaba un intento de recuperar sedes históricas que habían quedado fuera de la rotación.
El retorno se apoyó en el respaldo regional y en la flexibilidad técnica de la instalación. Paul Ricard llevaba tiempo siendo un centro de pruebas gracias a sus variantes de trazado y amplias zonas de escape. Estas características reducían los costes de adaptación y hacían viable el proyecto. La decisión también encajaba con el objetivo de reforzar la presencia de la F1 en Europa tras un periodo de expansión hacia nuevos mercados.
La ausencia desde 2008 evidenció la tensión entre viabilidad económica y tradición. Aunque varios eventos europeos afrontaban desafíos similares, la falta del GP francés tenía un peso simbólico por el papel histórico del país en el automovilismo. El anuncio indicó que se había logrado una estructura financiera capaz de sostener el evento de forma estable.
Desde el punto de vista deportivo, el Paul Ricard ofrecía una mezcla de curvas técnicas y rectas largas que permitiría diferenciar mejor los conceptos aerodinámicos bajo las normas de 2017-2018. Su regreso aportó variedad técnica y recuperó un elemento clásico del calendario.
