El 19 de diciembre de 1995, la FIA aprobó el acuerdo FIA/FOA y transfirió a partir de 1997 los derechos comerciales de la Fórmula 1 a FOCA Administration, dirigida por Bernie Ecclestone. La decisión redefinió la estructura económica del deporte.
El acuerdo otorgó a Ecclestone un arrendamiento de catorce años para gestionar los derechos comerciales, una medida pensada para asegurar ingresos estables en un periodo de expansión global. La FIA buscaba previsibilidad, mientras que FOA pretendía unificar derechos televisivos y publicidad. Esto generó un modelo en el que la dimensión comercial tomó un papel central.
La centralización de los derechos de televisión produjo un producto más coherente para las cadenas. Como consecuencia, los equipos pasaron a depender del sistema de distribución de Ecclestone, basado en resultados y continuidad. FOA ganó influencia y profesionalizó un mercado anteriormente fragmentado.
El equilibrio de poder también cambió. Al separar las funciones comerciales de la regulación, Ecclestone reforzó su control sobre calendario, acuerdos con promotores y estándares televisivos. Aunque eficiente, este cambio redujo la capacidad negociadora conjunta de los equipos.
El acuerdo volvió la Fórmula 1 más atractiva para nuevos socios mediáticos, pero abrió debates sobre transparencia y control a largo plazo. Así, la decisión de 1995 se convirtió en una pieza clave en la configuración del modelo comercial moderno del campeonato.
