El 20 de diciembre de 2022, la FIA publicó cambios en el Código Deportivo Internacional que limitan las declaraciones políticas, religiosas y personales de los pilotos de F1 sin aprobación escrita previa.
La modificación reflejaba la preocupación de que las declaraciones de los pilotos empezaran a dominar el relato más allá de lo estrictamente deportivo. Al exigir autorización escrita, la FIA buscó controlar los mensajes difundidos en actos oficiales, como conferencias de prensa o ceremonias. La medida pretendía establecer límites claros en un entorno donde el público vinculaba cada vez más la competición con el debate social.
Los equipos entendieron enseguida que la regla afectaría su estrategia mediática. Los pilotos más expresivos tendrían que ajustar su comunicación, mientras que los departamentos de prensa asumirían mayor responsabilidad en el cumplimiento normativo. Aunque la FIA defendió el cambio como una forma de proteger el foco deportivo, surgieron críticas por el riesgo de limitar la expresión personal.
En lo operativo, la norma añadió un nuevo trámite previo: cualquier declaración potencial debía evaluarse y, si era necesario, notificarse por adelantado para evitar sanciones. Esto aumentó la importancia de la gestión interna del riesgo.
La decisión se convirtió en un hito en el debate sobre el equilibrio entre la voz individual del piloto y el control institucional. Mostró el interés de la FIA por un mensaje coherente en un campeonato en plena expansión global.
