El 26 de noviembre de 2002 Ford despidió a Niki Lauda como jefe del proyecto Jaguar F1. La medida formó parte de una reestructuración mayor.
El 26 de noviembre de 2002 Ford decidió prescindir de Niki Lauda como responsable del programa de Jaguar en Fórmula 1. El equipo había llegado con ambiciones altas, pero los resultados variaban demasiado. Ford inició una reestructuración amplia destinada a controlar gastos y redefinir funciones dentro del área deportiva. Lauda, que buscaba fortalecer los procesos técnicos y la organización interna, quedó entre los principales afectados.
Jaguar mostró destellos de progreso, aunque la distancia con los líderes seguía siendo grande. Ford puso en duda la eficiencia global del proyecto y optó por cambios profundos. El despido de Lauda vino acompañado de numerosos recortes de personal. La intención era simplificar estructuras y reducir costes en un momento en que el gasto en F1 crecía de forma constante.
Para Lauda, la salida cerró un periodo complejo. Intentó mejorar la coordinación entre fábrica y pista, y algunos avances se notaron en fiabilidad. Sin embargo, los resultados en carrera no alcanzaron los objetivos.
La decisión alteró el rumbo de Jaguar. Reflejó la voluntad de Ford de limitar su inversión y evidenció la incertidumbre sobre la continuidad del programa. También influyó en cómo los futuros directores valoraron la organización, la asignación de recursos y la comunicación interna en proyectos respaldados por fabricantes.
