El 2 de diciembre de 2019 se presentaron amplias obras en Zandvoort, incluidas nuevas curvas peraltadas, para el regreso de la F1 en 2020.
El anuncio del 2 de diciembre de 2019 explicó cómo Zandvoort actualizaría varias secciones clave para volver al calendario de Fórmula 1. El proyecto buscaba combinar los requisitos actuales de seguridad con la preservación del trazado estrecho entre dunas que caracteriza al circuito. Los cambios más visibles afectaban a Hugenholtzbocht y a la curva final, ambas rediseñadas con un peralte pronunciado para permitir mayores cargas laterales y líneas alternativas.
El peralte también respondía a la sensibilidad aerodinámica de los monoplazas modernos. Mantener una velocidad mínima más alta ayudaba a conservar el nivel de carga y a evitar trenes de coches. Además se ampliaron escapatorias, se añadieron barreras TecPro y se mejoró el acceso para los equipos de intervención para cumplir las normas de la FIA.
La remodelación incluía mejoras operativas. El paddock fue ampliado y la infraestructura reforzada para gestionar estructuras de hospitalidad más grandes y un mayor flujo logístico. Con ello el evento quedaba mejor preparado para las exigencias de un fin de semana de Gran Premio.
El plan mostraba un equilibrio entre tradición y funcionalidad. El recorrido entre dunas se mantenía, mientras que las obras específicas lo adaptaban a los estándares de seguridad y competición de 2020.
